jueves, 7 de febrero de 2008
CUERPO SIN ALMA, angustiada, ansiosa, con pánicos...
En el hospital la ansiedad la consumía
Una especie de hiperactividad
Y la cama se transformaba en una tortura
Se sentía molesta
Inquieta
Aun en la sangre con morfina
Antidepresivos de dia y noche
Ansiolíticos de mañana y tarde
Y el inductor del sueño(desautorizado por sus efectos junto a la morfina)
Nada la hacía salir de esos estados semi-panicosos
Solo la pronta esperanza de regresar a su mullida cama
La conformaba
Fueron 6 días
Dormir, dormir, dormir
Caminar, caminar, caminar
Cuando entró en sus sábanas color crema
No encontró la paz tampoco
Abre su mesa de noche
Encuentra lo que le faltaba en el cuerpo
Bastó uno para que desapareciera esa angustia
Y todo vuelve a ser como antes
Telefono llama una y otra vez
Mensajes en su correo eléctrónico
VEM A GOZAR…
Mi amor este viernes viajo a verte…
Cuando vaya a ver a mi hijo serás mía….
Te gusta el cybersexo?...
Tú me calientas, quisiera hacerlo contigo ahora…
Por supuesto ni las ganas, ni el cuerpo desean… están ausentes
Quietos igual que sus alas que ya intenta mover…
Una especie de hiperactividad
Y la cama se transformaba en una tortura
Se sentía molesta
Inquieta
Aun en la sangre con morfina
Antidepresivos de dia y noche
Ansiolíticos de mañana y tarde
Y el inductor del sueño(desautorizado por sus efectos junto a la morfina)
Nada la hacía salir de esos estados semi-panicosos
Solo la pronta esperanza de regresar a su mullida cama
La conformaba
Fueron 6 días
Dormir, dormir, dormir
Caminar, caminar, caminar
Cuando entró en sus sábanas color crema
No encontró la paz tampoco
Abre su mesa de noche
Encuentra lo que le faltaba en el cuerpo
Bastó uno para que desapareciera esa angustia
Y todo vuelve a ser como antes
Telefono llama una y otra vez
Mensajes en su correo eléctrónico
VEM A GOZAR…
Mi amor este viernes viajo a verte…
Cuando vaya a ver a mi hijo serás mía….
Te gusta el cybersexo?...
Tú me calientas, quisiera hacerlo contigo ahora…
Por supuesto ni las ganas, ni el cuerpo desean… están ausentes
Quietos igual que sus alas que ya intenta mover…
Etiquetas:
ella sabía que no moriría...
miércoles, 6 de febrero de 2008
ROSAS, secas en una fría sala de hospital...
Ella sabía que no moriría
Ese día estaba con sol
Salió de casa como quien se va de vacaciones
Mochila, ropa ligera, lentes de sol
Iba a lo conocido
Lugares ya visitados
Pero cada ocasión es diferente
Serían varios días de ausencia
Serían horas dormida sin soñar
Los vuelos en pausa
Las alas anestesiadas
La incertidumbre del despertar
No quiso alma alguna que la acompañara
Sus hijos nunca lo sabrían
Era algo solo de ella
Pero la familia es aclanada
Y los amigos solidarios
Los de siempre
Al final nunca estuvo sola
Rodando en la camilla hasta la sala de operaciones repitió en el mantra
Pensó en sus hijos,
En el último hombre que la hizo sentir calor, ternura, pasión
En su interior sabía que fue así
No lo querría aceptar, pero su sensibilidad fue mas que instinto y placer
Ahora desnuda, en posición fetal
Agujas en su espalda
Mascarilla en los labios...
Nuevamente conciente
Con las alas dormidas y las plumas repartidas a su alrededor
Pálida, congelada, llorosa
Y en su regazo las rosas secas
Porque las frescas de cada día, ya no están…
Ese día estaba con sol
Salió de casa como quien se va de vacaciones
Mochila, ropa ligera, lentes de sol
Iba a lo conocido
Lugares ya visitados
Pero cada ocasión es diferente
Serían varios días de ausencia
Serían horas dormida sin soñar
Los vuelos en pausa
Las alas anestesiadas
La incertidumbre del despertar
No quiso alma alguna que la acompañara
Sus hijos nunca lo sabrían
Era algo solo de ella
Pero la familia es aclanada
Y los amigos solidarios
Los de siempre
Al final nunca estuvo sola
Rodando en la camilla hasta la sala de operaciones repitió en el mantra
Pensó en sus hijos,
En el último hombre que la hizo sentir calor, ternura, pasión
En su interior sabía que fue así
No lo querría aceptar, pero su sensibilidad fue mas que instinto y placer
Ahora desnuda, en posición fetal
Agujas en su espalda
Mascarilla en los labios...
Nuevamente conciente
Con las alas dormidas y las plumas repartidas a su alrededor
Pálida, congelada, llorosa
Y en su regazo las rosas secas
Porque las frescas de cada día, ya no están…
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ella sabía que no moriría...
lunes, 4 de febrero de 2008
Un instante en EL TEMPLO DEL PLACER...

Ambos estaban agitados, la atracción venía de semanas de solo verse en algún café y hablar por teléfono a cerca de un encuentro a solas
El clima por esos lugares es ideal, sin viento y la noche guarda el calor del día
En la terraza las aguas estaban calmas y reflejaban las luces del jardín
Ella se despojó de sus sandalias y sumergió un pie en la piscina, el liquido plateado estaba tibio
Él retiró su jeans con suma sutileza, mientras se besaban, ella lo imitó
En ropas íntimas fueron bajando las escaleras
Abrazados y besándose quitaron el resto de las ropas
Él se sumergió por completo, ella al borde lo esperó a que bajara besándola desde su cara, cuello, pechos, abdomen, muslos
Mientras le besaba amoroso y furiosos bajo su vientre ella tomaba sus cabellos y lo besaba
Él sus manos posaba ansioso por su cuerpo
Ella se dejaba hacer
Hasta que se sintió emerger desde abajo hasta salir medio cuerpo del agua
Suave y tibio lo bañó con su líquida explosión, era urgente
Y él seguía el juego paseándose por todo su cuerpo haciéndole más y más temblores, gemidos y fluidos
Para concluir él con la suya en una ronca expresión que rompió el silencio de la noche lejos de la ciudad
Al salir de las olas provocadas por sus ritmos, se arroparon, bebieron el resto del vino
Durmieron abrazados y diciéndose palabras al oído hasta que cantó la primera ave matinal
De manera natural, como una antigua pareja hicieron el amor al despertar
Salieron de la gran cama, ella, el café muy negro y amargo, él ocupándose de los alimentos para desayunar. Ella perezosa se duerme en el sofá
Al despertar la lleva a la ducha y juntos regresan a la complicidad de las gotas y su excitación con el final esperado
Juegan a secar sus cuerpos y se visten y disfrutan la comida que él, como buen chef, ha preparado
De regreso, las manos juntas, besos furtivos y poca conversación
Un hasta pronto
Sin ninguna clase de compromisos
Sólo la casualidad los llevó al placer
En la puerta de su casa, ella sabe lo que le espera
Él nunca lo supo, hasta hoy no lo sabe
Ella quedó con la sensación de haber cumplido con las ganas, saciada el hambre
Todo se acaba, sólo es instinto animal
Con deberes
Con el rezo que casi olvidó del colegio de monjas de hace tanto ya…
El clima por esos lugares es ideal, sin viento y la noche guarda el calor del día
En la terraza las aguas estaban calmas y reflejaban las luces del jardín
Ella se despojó de sus sandalias y sumergió un pie en la piscina, el liquido plateado estaba tibio
Él retiró su jeans con suma sutileza, mientras se besaban, ella lo imitó
En ropas íntimas fueron bajando las escaleras
Abrazados y besándose quitaron el resto de las ropas
Él se sumergió por completo, ella al borde lo esperó a que bajara besándola desde su cara, cuello, pechos, abdomen, muslos
Mientras le besaba amoroso y furiosos bajo su vientre ella tomaba sus cabellos y lo besaba
Él sus manos posaba ansioso por su cuerpo
Ella se dejaba hacer
Hasta que se sintió emerger desde abajo hasta salir medio cuerpo del agua
Suave y tibio lo bañó con su líquida explosión, era urgente
Y él seguía el juego paseándose por todo su cuerpo haciéndole más y más temblores, gemidos y fluidos
Para concluir él con la suya en una ronca expresión que rompió el silencio de la noche lejos de la ciudad
Al salir de las olas provocadas por sus ritmos, se arroparon, bebieron el resto del vino
Durmieron abrazados y diciéndose palabras al oído hasta que cantó la primera ave matinal
De manera natural, como una antigua pareja hicieron el amor al despertar
Salieron de la gran cama, ella, el café muy negro y amargo, él ocupándose de los alimentos para desayunar. Ella perezosa se duerme en el sofá
Al despertar la lleva a la ducha y juntos regresan a la complicidad de las gotas y su excitación con el final esperado
Juegan a secar sus cuerpos y se visten y disfrutan la comida que él, como buen chef, ha preparado
De regreso, las manos juntas, besos furtivos y poca conversación
Un hasta pronto
Sin ninguna clase de compromisos
Sólo la casualidad los llevó al placer
En la puerta de su casa, ella sabe lo que le espera
Él nunca lo supo, hasta hoy no lo sabe
Ella quedó con la sensación de haber cumplido con las ganas, saciada el hambre
Todo se acaba, sólo es instinto animal
Con deberes
Con el rezo que casi olvidó del colegio de monjas de hace tanto ya…
domingo, 3 de febrero de 2008
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